Los inviernos eran largos y el pueblo, aislado de los desfiladeros, no tenía otra forma de sobrevivir que ponerse casi en hibernacion, eso, igualmente en todos lugares de la meseta. Resignados, los habitantes permanecieron en sus casas grandes, con obligacion de consumir, con moderación, alimentos cocinados antes de la mala temporada: verduras enlatadas, pasteles, mermeladas, carne de cerdo en escabeche o aves del corral. Un panadero, el unico sobre el Causse, aseguraba giras regulares. Un tendero subia una vez por semana desde el valle, pero si la nieve se iba cayendo prohibiendo el acceso, sabian que pasaran una temporada sin sus servicios. Solidaridad era por lo tanto natural y el pueblo era como una gran familia en la cual todo el mundo vivia bajo su propio techo, por lo tanto, todo el mundo sabía que podría esperar ayuda del vecino. En los últimos años, un mesón rústico ubicado en un antiguo granero trajo un poco de la vida, incluso en medio de la temporada baja. En verano, el restaurante ofrecia la comida a instructores y estudiantes del club de aviacion, a los turistas y excursionistas que disfrutaron del asilo casi providencial en estas tierras altas. En invierno, el posadero puso sus habilidades en la cocina al servicio de los habitantes del pueblo que invitó por algunas tardes a reunirse alrededor de la chimenea, tan grandissima que se podria cocinar en su entero un jabalí. Fue una oportunidad para el músico que estaba, para sacar algunas notas de su piano eléctrico bajo el arco de piedra. Christian, entonces salió de su bolsillo un armónica, y cuando la hija del posadero empezó a tocar acordeón , chispas de alegría brillaban en los ojos de los invitados que acompañaban cantando el trío o improvisando algunos pasos de baile. Estas noches se llenaron de felicidad y ayudaron para mantener amistades indispensables. La vida era dura pero hermosa. Corazones generosos y nunca solitarios.

Merci à Guy pour son aimable collaboration à la traduction – Prêt pour un café-littéraire bilingue !

http://www.lozere-passion.fr/

 

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